BARRERAS DE LA COMUNICACIÓN

Las barreras que obstaculizan la comunicación son de tres tipos: 
  • Físicas
  • Psicológicas.
  • Semánticas.
Aunque las tres barreras son importantes, las físicas son más obvias y por tanto más fáciles de evitar. Sin embargo, las psicológicas y semánticas muchas veces son ignoradas y por tanto son mayor obstáculo para la comunicación.
Barreras físicas. Estas pueden presentarse en el emisor, en el medio o condiciones de transmisión del mensaje o en el receptor.
En el medio o condiciones de transmisión del mensaje podemos observar: ruido excesivo, la distancia, o fallas en el mecanismo de transmisión.
En el receptor se presentan exactamente las mismas condiciones que con el emisor: que tenga algún impedimento físico, como sordera, cansancio excesivo, etc.
Barreras psicológicas. La actitud del emisor hacia el receptor. La actitud del receptor hacia el emisor. La actitud del emisor hacia el mensaje. La actitud del receptor hacia el mensaje.
Algunas de las barreras psicológicas que ocurren con frecuencia son:
  • Lo que el emisor y receptor piensan de sí mismos.
  • La actitud del emisor hacia el receptor.
  • La actitud del receptor hacia el emisor.
  • La actitud del emisor hacia el mensaje.
  • La actitud del receptor hacia el mensaje.
Lo que el emisor y receptor piensan de sí mismos, afecta a lo que deciden comunicar, tanto como a la manera en que lo deciden comunicar.
Si el emisor piensa de sí mismo, que es autosuficiente, puede matizar su comunicación con actitudes prepotentes y de subvaloración hacia los demás. El receptor por su parte, si se considera de igual modo, puede también rechazar automáticamente lo que el emisor le está tratando de comunicar.
Por el contrario, si el emisor se considera incompetente o teme al ridículo, podría decidir no comunicar algo importante que conoce sobre un tema. En tanto que si el emisor se minimiza podría tener dudas sobre la comunicación hecha por el emisor y no clasificarla.
La actitud del emisor hacia el receptor. Lo que el emisor piensa de su receptor, influye considerablemente en lo que comunica y en la manera de comunicarlo. Es muy diferente que el emisor piense del receptor, que es alguien de respeto, que lo admite, que lo aprecie, que lo considere talentoso, a lo que considere traicionero, ignorante, insignificante y poco digno de respeto.
La actitud del receptor hacia el emisor. Se presenta el mismo caso que en el ejemplo anterior, será muy diferente la comunicación dependiendo de lo que el receptor piense de el emisor: si es digno de escuchar o no.
La actitud del emisor hacia el mensaje. Si el emisor está convencido o no de lo que va a comunicar, si es agradable o desagradable. Lo que piensa de lo que va a comunicar o está comunicando afecta el proceso.
La actitud del receptor hacia el mensaje. Si para el receptor es agradable o desagradable  lo que se le está comunicando. Si se siente afectado o no por lo que le están comunicando.

Barreras semánticas

Las barreras semánticas de la comunicación se refieren al significado que las palabras tienen para nosotros. Si hablamos por ejemplo del concepto mesa, y pedimos a un grupo de personas que se imaginen una y nos la describan, probablemente algunos se imaginarán una mesa redonda, otros una cuadrada, algunos una mesa de madera, otros una mesa de hierro forjado, algunos pintada de verde, etc., y aunque todos habrán imaginado un objeto provisto de una superficie sostenida por cuatro patas, existirán divergencias en el concepto que cada uno tiene en mente cuando se habla de una mesa.
Imaginemos lo que ocurre con conceptos como libertad, autoridad, independencia, amistad, lealtad, trabajar duro, comodidad, rapidez, etc.
Las palabras en cierto sentido, no significan lo mismo para cada individuo. A cada una de ellas le ponemos nuestra experiencia personal adquirida durante nuestra vida y por tal razón muchas veces cuando dos o más personas hacen referencia de algo, no están hablando de lo mismo.
Cuando decimos que los padres deben dar a sus hijos mayor “libertad” para decidir, puede generarse una discusión irreconciliable si no se especifica primero lo que entenderemos por libertad.
Alguien sensatamente comentó: “antes de ponernos a discutir, tengamos claro qué es lo que estamos discutiendo”.


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